Sort, con una historia condicionada por la proximidad a la frontera, representó un papel central en las rutas de evasión. Era el lugar de paso para los que habían penetrado por El Pallars Sobirà y gran parte de los que lo habían hecho por la Val d’Aran. Como cabeza del partido judicial, fue el primer centro de recepción y reclusión de los fugitivos interceptados.